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Blood Rage, el fin del mundo ha llegado

Nº de jugadores2-4
Tiempo de juego60-90 min
Edad12+
Dificultad3 / 5

El mundo de los juegos de mesa es un mundo realmente divertido. Es un hobby que muchos pensarán que es de niños, pero es una forma de pasar el tiempo con cartones de colores brillantes y algo de suerte. Es algo que esperas dejar de hacer cuando hayas crecido, o participar solo cuando hubieran niños. Ahora, los juegos de mesa han explotado en popularidad y complejidad, entrando de frente en la vida de los adultos.

Blood Rage fue un experimento que intenta tomar las ideas de Risk y mejorarlas. ¿Cómo se puede hacer un juego en el que predomina la suerte con unas condiciones en las que cualquiera se sale con la suya? ¿Cómo lo hacemos justo y balanceado? Vamos con esta reseña.

Blood Rage
Cuando llegue el fin de los tiempos, tan sólo la gloria será recordada; Producto en castellano

La premisa: cómo disfrutar del fin del mundo

La idea detrás de Blood Rage es muy simple: el fin del mundo ha llegado, así que lo mismo no estaría mal que le enseñaras a todo el mundo que tu clan de vikingos es el que más mola.

Para ello, invadirás territorios, te meterás en berenjenales y apaciguarás a los dioses de más de una docena de formas distintas. La última parte es la clave, y es donde Blood Rage da un giro de tuerca distinto a su predecesor: el juego no se gana haciéndote con el tablero, sino alcanzando la Gloria (puntos de victoria).

En el exterior del tablero tienes un gráfico para llevar la cuenta de tus puntos de victoria y sólo tienes tres rondas para conseguir el número más alto posible.

Mientras te haces con la gloria dominando territorios por el mapa con tus guerreros, no creas que esa es la única forma de ganar (ni de lejos). De hecho, de las mejores formas de conseguir puntos es haciendo que tus guerreros mueran mientras Ragnarok destruye parte del tablero.

Os lo digo de otra forma: en cada ronda, después de jugar las cartas para mejorar tu clan o destruir a otros en esos gloriosos combates, tomas un momento para reiniciar tu mano, te haces con algunas aventuras que hayas jugado en ese turno y entonces, revientas una porción del mapa. Una zona de sólo un puñado es consumida por el Ragnarok, consumiendo a todos en un ardiente lamento por el fin del mundo.

Sin embargo, los jugadores a menudo guardan a propósito esa zona con personajes por una razón muy importante: los personajes que mueren en el Ragnarok hacen que alcances la gloria. A medida que tus guerreros mueren de forma horrible, puedes conseguir un montón de puntos de victoria que podrían darte el primer puesto, algo que he visto más de una vez al revisar este juego.

Esta mecánica es el principal ejemplo de cómo Blood Rage pone de cabeza a la típica configuración de control de territorio. No se trata de construir ejércitos y mantener la tierra. En cambio, el efecto Ragnarok sirve para mostrar cuántas formas diferentes puedes trabajar para ganar.

También añade un tema muy extraño, pero muy divertido a todo el asunto. Tu clan no está tratando de apoderarse del mundo, sino que se está deleitando en sus últimos momentos para pasar a una mejor vida de ultratumba.

Lo básico: más de una manera de llegar al Valhalla

Para empezar el juego, escoge el clan con el que vas a jugar, entérate de cuántas personas están jugando y prepara el tablero. La configuración del tablero cambia en función de la cantidad de gente que hay en el juego: sólo hay nueve zonas, y una o varias zonas serán destruidas por el Ragnarok antes de que el juego empiece.

La verdad es que es una forma inteligente de equilibrar el juego desde el principio, porque notarás que el tablero en sí no tiene muchos lugares para moverse. No puedes acumular fuerzas en un lugar seguro como, por ejemplo, Australia en Risk. En Blood Rage, el combate es inevitable.

Los clanes empiezan en igualdad de condiciones con idénticas estadísticas y habilidades, pero eso cambia muy rápidamente. Sólo hay tres turnos, pero cada uno de ellos estará lleno de un completo caos y mucha interacción con los jugadores.

La primera fase de cada ronda es la etapa de reclutamiento, donde a cada jugador se le dan ocho cartas al azar. Sin embargo, en lugar de quedarse con lo que tiene, elige una sola carta, y luego pasa el resto a un lado. Sigues hasta que todos tienen seis cartas para una mano, y descartas el resto.

Este tipo de descarte crea un escenario interesante. Las cartas que obtienes pueden ser mejoras que mejoran tus opciones como clan, cartas de misión que pueden ser usadas para conseguir la Gloria en un turno logrando objetivos particulares, o cartas de batalla, que se usan en lugar de dados para determinar el combate.

Debido a que estás descartando cartas, ves la mayoría de las cartas que se pasan alrededor de la mesa, y así te haces una idea de lo que va a haber y darte cuenta cual será la posible jugada que tendrá tu oponente.

También es importante señalar que la mayoría de las cartas están tituladas con el nombre de un dios nórdico, y esto se hace deliberadamente. Cada dios tiene un «estilo» particular que la mayoría de la gente conoce gracias a que los vikingos están de moda, o a ciertas películas de Marvel.

Las cartas de Thor se deleitan en tener altas bonificaciones de combate y en obtener una Gloria extra por escoger peleas, por ejemplo. A Heimdall, el observador, le encanta usar cartas que le permiten inclinar el combate a su favor al obtener más información sobre lo que los demás están jugando. Y Loki disfruta viendo a sus propios modelos morir horriblemente. Y es en serio ¿eh? Todo y más en un minuto.

Durante la fase de acción, coges las cartas elegidas y empiezas a utilizarlas, ya sea mejorando tu clan, colocando cartas de misiones ocultas, o «invadiendo», que es como ir colocando personajes en el propio tablero.

Una vez que tengas personajes en el tablero, puedes saquear regiones para obtener estadísticas o la gloria, y cada zona sólo podrá ser saqueada una vez por turno. Estos «potenciadores» de estadística son vitales para el crecimiento de tu clan entre los turnos y, de nuevo, crean más motivos de conflicto.

Puedes dejar que un guerrero solitario de una zona se salga con la suya para obtener una ventaja estadística, pero eso podría permitir a tu oponente obtener una ventaja de recursos más adelante. También puedes elegir colocar a tus propios personajes invasores en la misma zona, pero esto conduce inevitablemente a una escalada y a una lucha.

Cuando alguien saquea y otro jugador tiene guerreros en esa misma zona o en una adyacente (si así quieren que sea), se inicia un combate. Las peleas se determinan sumando la fuerza de los guerreros, luego cada persona añade una carta de batalla (en rojo) de su mano, boca abajo.

Así, estas cartas son llamadas según los dioses: algunas son sólo bonificaciones en bruto, otras comenzarán una lucha destruyendo algunas de las miniaturas involucradas en el caos, y las cartas de Loki perderán a propósito para sacar las bonificaciones del ganador.

Todo el que pierde tendrá todas sus miniaturas para el Valhalla. Si hay un empate, eso significa que todas las criaturas en esa pelea mueren.

Hay tres estadísticas del clan para seguir: Furia, Hachas y Cuernos. La Furia actúa como tus puntos de acción durante la fase de acción del juego, las Hachas te da más Gloria cuando ganas peleas, y los cuernos te permiten mantener más miniaturas en el tablero a la vez.

Cada estadística se puede aumentar saqueando las zonas individuales de Blood Rage, o completando las misiones (es lo normal, pero no siempre es así, a través del control de zonas), y cada estadística se presta a un estilo de juego particular.

Furia te permite jugar más mejoras de personaje para tu clan, así como reclutar miniaturas más caras para «invadir» el tablero. Hachas te permite disfrutar del combate, obteniendo la mayor parte de la gloria del juego al aniquilar a cualquiera que esté cerca de ti, y Cuernos te permite intentar ganar mediante números, manteniendo cada vez más personajes en el tablero para superar a tus oponentes.

Una vez que las acciones se han completado y todos se han quedado sin Furia, compruebas la finalización de las misiones, observas cómo una sección del tablero se desintegra en el olvido, y luego consigues que tus héroes vuelvan del Valhalla para intentarlo de nuevo para la próxima era.

Lo bueno: el Apocalipsis es como una fiesta pero con peleas de bares

Blood Rage es un juego de guerra con mejoras, hecho de una forma que sea divertido y accesible para muchos tipos de enfoques y estilos de juego diferentes. Te obliga a estar atento a tus oponentes y a vigilar sus tácticas.

Todos los clanes empiezan igual con las estadísticas, pero en el tercer turno son muy diferentes, y las diferencias dictan cómo se van acercando al tablero.Si ves que tu oponente se ha centrado en conseguir que su estadística de Hachas sea alta, entonces sabes que el combate es inevitable. Si tu amigo tiene muchas mejoras de Loki en su clan, sabes que intentarán perder a propósito.

Que, por cierto, volviendo a Loki: una de las mejores cosas que tiene Blood Rage es que cada personaje puede intentar ganar de formas completamente diferentes. Cuando los personajes mueren, son enviados al Valhalla para esperar hasta el siguiente turno para ser utilizados.Esto suele ser malo, ya que gastas toda tu Furia y el tiempo intentando que tus personajes lleguen al tablero, pero las mejoras de Loki te permiten obtener la Gloria cuando salen del Valhalla. He visto peleas masivas en las que ocho miniaturas son borradas del tablero, y un jugador gana una cantidad importante de gloria por la victoria, mientras que uno de los perdedores gana casi la misma cantidad porque mandó como el que no quería la cosa sus miniaturas al combate.

El combate es muy emocionante. Lo sientes como si fuera una pelea que siempre se sale de control, y eso es algo positivo. Los típicos guerreros son grandes miniaturas, pero se ven empequeñecidos por los monstruos, a veces ridículos, que puedes reclutar como mejoras para lanzarlos a la batalla.

Los gigantes de fuego destruyen instantáneamente a los seres más pequeños, mientras que los elfos oscuros o los enanos pueden molestar en el combate. La adición de barcos nórdicos que navegan por los fiordos tiene su punto, y como amenazan dos áreas a la vez, son una gran manera de mantener la tensión en el tablero de ninguna parte.

Como dije antes, las peleas son imposibles de evitar, pero Blood Rage recompensa a los jugadores que sean capaces de controlar la acción.

Una de las partes más importantes de este juego es cómo cada jugador puede ser arrastrado a una pelea. El mejor ejemplo de esto es la zona de Yggdrasil, que está en el centro del tablero adyacente a todos los demás espacios, y no tiene límite de modelo para quién puede entrar.

Esto significa que casi todos los personajes pueden entrar en esta zona cuando se realiza una acción de pillaje, y te quedarás sin saber cómo será la lucha. Sin embargo, vale la pena arriesgarse, porque quien gane esa pelea tendrá un aumento en las tres estadísticas que he mencionado.

Cuando juegas con cuatro jugadores, los combates cuerpo a cuerpo pueden convertirse a menudo en momentos super intensos en el que dejará a la gente chillando y gesticulando como locos dependiendo de quien termine en la cima del todo.

De todos modos, al mismo tiempo, el juego no se desmorona cuando sólo hay dos jugadores. Blood Rage indica cuántas provincias deben explotar al comienzo del juego en función de la cantidad de jugadores, por lo que el tablero siempre será del tamaño adecuado para que el conflicto sea adecuado y fluido.

Limitar el espacio del tablero asegura que los jugadores se vean forzados a entrar en peleas y mantiene la acción en movimiento. Los juegos más pequeños son cortos y también estupendos.

De hecho, en comparación con juegos anteriores como Risk, Blood Rage destaca por ser una experiencia mucho más corta: el juego no es lo suficientemente largo como para hacer que las peleas se prolonguen tantísimo, por lo que es menos probable que los jugadores acaben quemados de jugar a la larga.

Por último, hay que decir que el juego se ve muy bien en movimiento. Cool Mini or Not es una empresa que se enorgullece de hacer miniaturas pintadas para sus juegos, pero también están hechas para que se destaquen sin que se les ponga ningún trabajo extra.

Los monstruos destacan sobre los guerreros normales, y los componentes de la caja se destacan bien entre sí. Es una alegría ver el tablero llenito de acción.

El punto débil: el Apocalipsis es caro

Una de las pocas cosas que te puede tirar para atrás de Blood Rage es el precio. Por 80 euros, este escenario nórdico del fin del mundo te puede dejar en jaque la cartera. Por supuesto, es un juego «Cool Mini or Not», y por ese precio obtienes una tonelada de miniaturas y componentes de una calidad más que pagada. Aún así, esta es una compra que se hace mejor sabiendo que tendrás un grupo de amigos que querrán jugar a esto contigo.

Además, como es habitual en los juegos Cool Mini or Not, el empaquetado a veces puede sacarte de quicio. Una vez que abres todas las fichas, es difícil encontrar un lugar donde encajarlas todas en la caja base. Y las cosas como son, es un poco pesado, pero los coleccionistas dedicados acabarán comprando algún inserto para tenerlo todo bien organizado.

Como dije antes, Blood Rage elimina una de las mayores desventajas de otros juegos de guerra, las victorias gratuitas, haciendo que los juegos sólo duren tres turnos. He descubierto que las partidas pueden acabar con una persona muerta al final de la partida, y no por poca diferencia.

Y esto puede ser porque o no fueron capaces de aumentar su estadística de rabia antes de tiempo, o porque estaban enzarzados en un combate, pero de vez en cuando, ha sido dañado y gravemente además. Así que, tal y como pasa con los juegos cortos, no es tanto un problema como sucede con los típicos juegos de control de territorio, pero es algo a tener en cuenta sobretodo para jugadores noveles.

Blood Rage demuestra que el diseño de los juegos se está sofisticando

He jugado a este juego con más de 12 personas diferentes, y a todos los que se lo he presentado no sólo les gusta, sino que también han sabido apreciar las opciones de diseño que hay detrás de la mecánica en sí.

Tienes el tema del asalto a los vikingos mezclado con esa urgencia que te da el apocalipsis global. Tienes el impulso de la dominación y el control del tablero de Risk combinado con el diseño de la baraja de Magic: The Gathering. Esta mezcla no le resta a ningún elemento del juego, sino que forma un todo cohesivo que hace que cada jugador tenga una forma de involucrarse.

A algunos jugadores les encanta el control y la planificación de la preparación de sus manos, mientras que otros disfrutan de la gestión del territorio y los recursos del mapa. Mientras, otros tipos de jugadores son los que les gusta causar las mayores peleas que pueden, y ver quién termina en la cima.

Como he pasado unos años revisando juegos de mesa, he descubierto que la gente puede disfrutar de un juego y al mismo tiempo encontrarlo defectuoso, y que se puede apreciar un juego que ha sido diseñado para ser «perfecto», y sin embargo, de alguna manera no es divertido de jugar.

Blood Rage ha encontrado un término medio que me ha sorprendido por su brillantez. Este juego lleno de conflictos es desordenado y brutal en su interacción con el jugador, a la vez que asegura que todos los jugadores tengan la oportunidad de conseguir puntos en cada combate.

He visto partidas en los que la persona que pierde cada batalla gana el juego, y otros en los que un clan sale victorioso en Yggdrasil, enfrentándose a todos los demás y acumulando puntos de victoria en el proceso.

Blood Rage es una prueba para mí de que los juegos de mesa son cada vez más inteligentes, cada vez mejores. He disfrutado cada vez que he elegido un clan para el final de los tiempos, y mis amigos ahora me preguntan si lo he traído cuando pasamos tiempo juntos.

Blood Rage es divertido, excitante y te desafía no sólo a ser el más astuto de tus amigos, sino también el más atrevido. Estará en mi estante superior durante mucho, mucho tiempo.

Blood Rage
22 Opiniones
Blood Rage
  • Para un vikingo existen numerosos caminos hacia la gloria. Puedes conquistar y saquear la región para apoderarte de su botín, aplastar a tus rivales en combate o incluso perecer gloriosamente. Durante la partida tendrás dones divinos
  • Estos dones brindan diversas estrategias: pueden otorgarte ventajas en las batallas, plantear ingeniosas tácticas o penalizar a quienes te derroten
  • Cuando llegue el fin de los tiempos, tan sólo la gloria será recordada
  • Producto en castellano

Este juego de mesa está en nuestra lista de los mejores juegos de mesa de forma más que merecida.

Etiquetas Cool Mini Or Not, Edge Entertainment, Eric M. Lang, fantasía, lucha, mayorías, mitología, puntos de acción, puntos de victoria, recolección de cartas

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